viernes, mayo 30, 2008

Fénix

La sensación de adrenalina que corre por nuestras venas después de que nos hemos salvado de una catástrofe... simplemente: adictiva.

Después, casi sin hacerlo consciente, adquieres la capacidad de analizar otras variables del entorno que antes no considerabas (o en el peor de los casos, que ni sabías que existían).

Y es entonces que sabes dónde se encuentra el límite, y consciente e inconscientemente, empiezas a buscar un nuevo límite más allá. Buscando que el proceso se repita. No puedes evitarlo.

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