viernes, agosto 15, 2008

Desacelerando

Con la crisis económica global a la que nos enfrentamos, y específicamente con los precios de los combustibles derivados del petróleo, no nos ha quedado otra alternativa que disminuir la presión al acelerador.
La situación es triste, alarmante y desesperante. Hace 10 años no tenía problemas por hacer un viaje a 150 km/h y que la computadora del (mítico y poderoso) Phantom, marcara que iba rindiendo 6.5 km/l. Es decir... no sólo no había problema, sino que incitaba a presionar el acelerador un poco más (y luego que por qué tuve ese choque en Marzo del 99 (que es algo de lo que ya hablaremos en su momento)). Pero ¿y quien no lo iba a hacer? es decir, el lag del turbo era realmente notorio abajo de las 3000 rpm, pero una vez superada esa barrera, todo era velocidad, diversión pero sobre todo: elevados consumos de combustible.
Los años pasaron (el confiable Escort también) y hoy en día las cosas son muy distintas. Realmente duele cuando el Swift se queja de rendir menos de 10 km/l, lo cual siempre ocurre mucho antes de ir a 140 km/h.
El chasis y la suspensión invitan a tomar las curvas a velocidades divertidas. El motor, al ser de sólo 1.5 litros, le gusta que lo revolucionen. De hecho abajo de las 4000 vueltas por minuto, no se siente demasiado rápido, pero cuando superas esa barrera, se nota que al motor le gusta respirar a altas velocidades. Si bien no es un cohete, mantener el tacómetro en 4 y 6 mil revoliciones producen una conducción extremadamente divertida, pero también el auto empieza a gastar gasolina como loco.
De todos los autos que he condicido, lo único que gasta menos gasolina y produce más diversión es conducir un go-kart. Sin embargo, en estos tiempos en que el litro de gasolina está en una cruzada por superar el precio del kilo de oro, tu pasión por conducir rápida y agresivamente desaparece con la misma habilidad que Houdini.
Son tiempos en que la economía nos llama a usar autos cada vez más pequeños. El hecho de que la F-150 de Ford ya no sea el auto que más se vende en USA y que General Motors haya decidido dejar de fabricar el Hummer, son señales de que tendremos que acostumbrarnos a conducir autos cada vez más pequeños.
Lo bueno, es que con la disminución del tamaño (y consecuentemente del peso) la probabilidad de que el auto sea divertido de conducir se incrementa rápidamente. Lo único que nos queda es esperar que las demás marcas no quieran implementar ese sistema propuesto por Nissan que impide presionar el acelerador de golpe, y que más que ahorrar combustible, lo que hace es limitar más la diversión.

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