miércoles, diciembre 26, 2007

Navidad 2007

Si bien conforme crecemos vamos perdiendo el gusto y la magia del espíritu navideño. De vez en cuando somos afortunados para pasar estas festividades cerca de algún niño.


Es decir, a final de cuentas, podemos decir que la Navidad no es mas que un pretexto para olvidarnos de lo injusta que puede ser la vida. Así dure una semana, una noche, o un instante; regresar a lo básico bien lo vale.


Y ¿qué mejor que la sonrisa de un niño para hacerte recordar y para hacerte olvidar?. Supongo que lo único mejor es que sea sonrisa de una niña, y que esa niña sea tu hija.



En cierta forma, durante el año y medio que tengo la fortuna de ser padre, he aprendido más cosas de la infancia de las que aprendí durante el resto de mi vida.



De alguna manera, hay cierto encanto en tener un regalo navideño para tus padres y para cada uno de tus hermanos. Pasan 10 años, y te das cuenta que realmente la magia está en los más pequeños, pues sin ellos, realmente no valdría la pena.

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