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viernes, febrero 05, 2010

9 Viajes que no debí haber sobrevivido y que (necia y obviamente) sobreviví. Parte 5

Monterrey, N.L. a Zacatecas, Zac. 450 kms, 5hrs y 20 minutos () Julio 2005. Ford Escort.
El negocio no iba bien, y no salía para comprar las llantas y motores que el Escort consumía a niveles sorprendentemente altos. Había quienes me decían: 'No lo corras' y obviamente yo no lo iba a despedir, pues no tenía otro auto para disfrutar de la velocidad (en retrospectiva, creo que se referían a que no abusara del pedal del acelerador).

El caso es que regresé a trabajar a la ciudad de Monterrey, pero ya no era tan fácil como cuando era soltero, que de un día para otro podía cambiar de ciudad de residencia sin problema. Durante un par de meses, yo estuve viviendo en Monterrey y mi esposa estaba en Zacatecas, esos meses viajaba cada fin de semana mientras arreglábamos todo lo necesario para cambiar de ciudad (la complejidad se eleva exponencialmente con el número de miembros de la familia).

Ese viernes estaba muy cansado cuando salí de la oficina como a las 8:00pm, estaba empezando a resentir los viajes y desveladas. Pero aún así, tomé la carretera a Saltillo. A medio camino, como a las once de la noche, sentía los ojos muy pesados y que mis reflejos se estaban haciendo lentos. Precisamente por el cansancio iba a un ritmo lento, rara vez excediendo 110 kms/h. Creí que se me pasaría; pero no, una hora después, como 100 kilómetros antes de llegar a Zacatecas me aproximaba a una de las pocas curvas que tiene la carretera Zacatecas-Saltillo. Hubo un momento en que vi la curva a la distancia y mis ojos se cerraban, el sonido del motor enmudecía y los brazos descansando sobre el volante pesaban como rocas. Cuando reaccioné, iba a mitad de la curva, casi invadiendo carril y un trailer circulando en el otro sentido estaba a unos pocos centímetros a mi izquierda: ¡Me había quedado dormido conduciendo!

La adrenalina produjo esa adictiva sensación de opresión en el pecho y mis sentidos se pusieron alerta nuevamente. Intenté racionalizar lo que había pasado: Había recorrido al menos 300 metros dormido al volante, pero antes no iba mucho más conciente, pues si bien era curva, era una curva plana en la mitad de la nada, y no recuerdo el trailer hasta que estaba a pocos centrímetros de mi cabeza. Fácilmente ese trailer estuvo en mi línea de visión por un minuto, y nunca lo vi, no lo recuerdo.

Busqué la salida más próxima, y unos pocos metros después me bajé de la carretera, recliné el asiento e intenté dormir. 20 minutos después estaba más descansado, al menos lo suficiente para terminar el viaje sin que otros vehículos aparecieran "mágica y sorpresivamente" frente a mí (y si aparecieron, no los recuerdo).

viernes, enero 22, 2010

9 Viajes que no debí haber sobrevivido y que (necia y obviamente) sobreviví. Parte 4

Guadalajara, Jal. a Guadalupe, Zac. 310 kms, 2hrs 55 minutos () Noviembre 2003. Ford Escort.
Había pasado todo el día (y el anterior) capacitando en el sistema a gente que no quería ser capacitada, es decir, ellos iban a impartir el curso al resto de los usuarios, pero mientras yo les explicaba, no ponían de su parte. Sin desayunar por llegar a tiempo a una cita a la que no todos le dieron la misma importancia. Sin comer por andarnos moviendo de un lado a otro de Guadalajara y huyendo de gentilezas de las cuales no nos vamos a acordar ni aquí ni ahora.

Pronto se hicieron las 10 de la noche, uno de mis capacitados fue lo suficientemente atento como para robar de mi auto la factura del hotel donde pasé la noche (obviamente no me di cuenta sino hasta muy tarde). Pensé en llegar a comprar una hamburguesa al Burger King: ¡Cerrado!

Eran tantos los indicios de que eso no terminaría bien, que decidí irme y desayunar/comer/cenar en casa en Zac. (porque obviamente esa era una mejor alternativa que los 20 puestos de deliciosos tacos que me topé entre el Burger King y la salida a Zacatecas (algo que obviamente mi estómago no aprobó(prero tenía que demostrarle quién estaba a cargo))). Cuando menos me di cuenta, estaba jugando en las curvas de montaña que hay entre Guadalajara y Jalpa. Acelerando y frenando a fondo. Peleando con subviraje y sobreviraje (¡algunas veces en la misma curva!).
Llegué a la oficina a la 1:00am y el equipo de desarrollo todavía estaba ahí trabajando! Alguien me preguntó: "¿Pues qué no estabas hace rato que hablamos en Guadalajara?".

Como nota al margen, el primer motor del Escort fallaría catastróficamente el siguiente fin de semana, pero no creemos que recorrer 120 kilómetros de montaña a 100 kms/hr promedio haya tenido nada que ver en ello